Hoy no os voy a hablar de lo de siempre.
Que seguro que ya cansa.
Además, tenía ganas de escribir para mí mismo... de contaros mi vida.
Ya sabéis... costumbre habitual.
Tengo... tengo... una hiperactividad encima que da miedo.
¿Os conté que ya no tengo secretos?
Pero tengo un sol que brilla enorme, paseándose de arriba a abajo de Diagonal.
Y una especial afición en bajar Numancia abajo con la bici jugándome la vida - me dijo ayer un Urbano.
¿Y qué más tengo?
A partir de mañana, un empleo fijo.
Y hasta el ocho de marzo, un montón de trabajo no pagado.
Cosas de contribuir activamente a la sociedad.
También tengo... un grupo.Sin bajista. Pero lo arreglaremos.
Tengo millones de canciones que quisiera tocar, pero montarlas requiere tiempo y esfuerzo.
Y tiempo... uff! Me pasa volando.
Tengo un plan. Unos cuantos. Por supuesto.
Nunca dejé de tenerlos.
Tengo ganas de teñirme el pelo de algún color extraño.
Antes quiero consultarlo con mi jefe, no sea que ponga en peligro mi recién adquirida estabilidad laboral...
Tengo dos entradas para Bon Jovi, el uno de Junio en Montjuïc.
Consecuentemente, tengo bastante pasta menos de la que tenía el viernes.
Tengo un bolso, que según cierta personita es tope gay, cuya banda está forrada de chapas.
Tengo una bandera republicana más, mucho más grande que la del local de las juventudes socialistas de Barcelona. Y me siento más radical que ellos.
Ya, es estúpido, pero soy un tío. Tengo que sentirme más de algo.
Tengo un montón de dieces en mi expediente del colegio de la vida.
Por eso que vamos a mejor y a mejor...
Tengo dos libros de derecho que me recuerdan que algún día acabaré cediendo a las pretensiones de mi tío y me meteré a estudiar algo de letras.
Tengo cuadernos que me llevé de mi antiguo curro en Euskadi.
Los uso para apuntar las ideas que me vienen a la cabeza.
Habitualmente, en verso.
Tengo un iPod totalmente hecho polvo, lleno de rayazos y golpes.
Y me da igual. No lo compré para que fuera bonito. Lo compré para que me diera música y me la da. Suficiente.
Tengo siete botes de colonia. Y eso que nunca he comprado ninguno.
Tengo un bote de lacasitos que me regalo Míri y es el mejor regalo que me han hecho en años; me garantiza una sonrisa - mínimo - por mañana.
Tengo la cabeza llena de ideas multihilo y multitarea que no se apagan nunca y trabajan en segundo plano constantemente.
Si alguna vez digo que no pienso en nada, probablemente esté mintiendo.
Tengo un mundo particular. De hecho, tengo dos. Uno para las cosas buenas, y otro para las ralladas.
Por lo visto, también tengo una mirada. O eso me han dicho hoy.
Por lo visto, también, funciona bastante bien.
Será cuestión de ponerla en práctica con más asiduidad.
Para qué negároslo: estaré puteado, pero me encanta mi vida.

.--