La música de Death Cab For Cutie me transporta. Nunca le encuentro sentido a sus letras per se. Al final las acabo extrapolando y migrándolas y mi propio mundo, donde todo, por absurdo o irracional que pueda parecer en un principio, adquiere finalmente un sentido.
A ese mundo sólo se llega corriendo. No porque se mueva muy deprisa, sino más bien porque se requiere de un nivel de cansancio suficiente como para no pensar para entrar. En mi estado físico actual, ese momento aparece sobre los cinco o seis kilómetros de recorrido. En ese punto, Neurona decide apagarse y mi mente desconecta de mi cuerpo. Entonces, privado de sustento, el ciclo de pensamientos se interrumpe y no hay más que aire que entra y sale de mis oxidados pulmones, el golpeteo de talón-punta contra el suelo, y cada una de las vibraciones que la música crea en mis oídos a través de los auriculares.
En realidad, y por extraño que pueda resultar, no es un mundo al que me guste viajar. De hecho, sólo lo hago cuando tengo necesidad de no pensar, cuando pensar se convierte en una tortura, habitualmente por culpa de preguntas o imágenes que se repiten sin fin en mi cabeza.
No tiendo... no tendía... no suelo sobrepensar las cosas. En realidad, acosumbro a no pensar en lo que hago antes de hacerlo. Acostumbro en no pensar en nada que no sea estrictamente necesario, a no ser que me paguen por ello (cosa que nunca sucede los fines de semana).
Sin embargo, la historia en la que llevo un tiempo immerso empieza a dolerme, aquí entre el pecho y la espalda. Y no, no me refiero al corazón, me refiero a cuando mi pulmón izquierdo dice "basta, estás superando tu propio límite". Ser asmático es lo que tiene, que acostumbra a ponerte límites. Yo, con todo, me los salto a la torera.
Es necesario... si no, me sigo preguntando por qué sigo jugando a esto y no soy capaz de dejarlo, cuando siempre he tenido una increíble capacidad para pasar de todo. ¿Qué pasa? ¿Que la he perdido? Me niego a asumir eso.
Es sólo... que no entiendo por qué... si siempre era un... ¿no? Pues no. Dicho y hecho. Siguiente. En esta historia sigo sacándome esperanzas de la manga, sigo dejándo que cualquier chaval de metro y medio suponga una amenaza a mi integridad psicológica, sigo dejando que me moldeen como si fuera un maldito pedazo de mazapán antes de ser cocido.
Debe ser que amo demasiado salirme con la mía, y por una vez que no lo consigo... no lo entiendo. No entiendo el bipolarismo de vivir puerta con puerta de lunes a viernes y los fines de semana vivir uno en Sidney y el otro en la Coruña. Es como si fabricasen espacio artificial y especialmente para colocarlo ahí en medio, justamente los sábados al entrar por la puerta de este sitio que tanto me gusta, y del cual últimamente no saco demasiadas buenas experiencias.
Pero en fin; no cunda el pánico. Sigo siendo yo; igual de pacífico, igual de irónico, igual de personita feliz. Sólo que... cuando todas mis demás vidas van de sobresaliente... no llegar al aprovado en esta parte... como me estropea la media. Y me fastidia.
Nada más. Disculpad la rayada. Es que es domingo... por si ya habíais perdido la costumbre.
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Sigo siendo yo, igual de pacífico, igual de irónico, igual de personita feliz...
ah!!!! bueno vale!!! si sigues igual de personita feliz vale.
un beso
¿Hola? He vuelto! Seh.. Comprobaremos si ese mundito corre no lo demasiado como para que puedas sentarte un ratín a un café, sip? Aq si lo hemos de tomar corriendo.. no problem eh? Q he empezado a correr por las tardes y ya estoy pillando el ritmo.. Aq eso de correr tomando un café.. como que casi que un poco dificil nop? .. O_o Nah! Q volvemos a las andadas.. Smuackkks!*