Seis de la mañana. Tal vez me asome a ver salir el sol sobre las olas del Mediterraneo.
He dejado de entender, pues no compendo como puedo contradecir de tal manera lo que hago y lo que pienso. Hago cola para entrar en un sitio donde me destrozan los oídos con la misma música que escucho en casa, y además pago por ello. Miro a alguien que nunca minaría. Es cierto, soy quisquilloso con eso de los tipos, y os aseguro que esta - para quién no tengo aún nombre alguno - no es mi tipo. Y empieza, como casi todo en esta vida, como un divertimento. Pero empiezo a notar como e gusta, como crecen raíces entre neurona y neurona de futuribles improbables pero hermosos, de coincidencias extrañas e inauditas, aún así fácilmente degustadas.
No tiene ningún sentido. ¿Acaso lo tiene algo en esta vida? Supongo; un día te levantas y lo ves todo clarísimo. Yo... ya hace un tiempo que perdí la luz, y las cuevas que ando parecen tan oscuras que no hago sino perderme y en consecuencia invento paranoias que más tarde transcribo combinando notas y palabras.
Y todos, por supuesto, odiamos el rechazo. Pero la cuestión es que cuando uno se recubre de la aureola de la superoridad, del no tener decencia ni vergüenza (ni reloj solía decirse), cuando miras al mundo desde tres quilómetros de altura y todos sus habitantes parecen sólo guijarros sobre un cielo de verdes, azules, y ocres, la verdad, cuesta bastante menos asimilarlo.
Y no es pesimismo. No es un vaso medio vacío. Ni un vaso medio lleno. ¿A la mitad? Pues claro; no necesito explicaciones. Ya ni tan sólo necesito motivos. Sólo necesito un poco de luz, un poco menos de ser la simpatía personificada, un poco menos de teoría y algo más de práctica experimental. Alguna oportunidad de aplicarme lo que predico siempre: pensar menos, hacer más.
Si por mi fuera... todos los minutos serían como aquél en que dejo caer la verdad cual roca caída del cielo sobre la cabeza de quién me ofende sin motivo, de quien cree que soy marioneta de sus deseos... Llenos de razón, de decisión y coraje.
Seis y siete minutos. Creo que dejaremos el sol para otro día y abrazaremos la almohada.



Es la primera vez que te visito y me tomo la libertad de decirte que me encantó tu estilo...
Saludos ^_^
Hola amigo!!
muy bueno tu relato... eso fue vivido?
Decis cosas muy ciertas, y sabes que me encanta tu pensar!!!
mando besos!!!
Evita ir a sitios con ruido ensordecedor que no dejan pensar a neurona 1 y neurona 2... tendrías que haber ido a ver el amanecer entre las olas, kizás los rayos del sol a esa hora es la luz que te hace falta en el camino... yo he encontrado un poco de esos rayos de luz entre las montañas de los alpes, y la verdad, al principio asusta un poco, pero cuando parpadeas un par de veces, lo ves todo un poco (y solo un poco) todo más claro.
el próximo dia mira los rayos de sol y no los del monitor!!!
Las contradicciones ligan a la perfección con los sin-sentido.. (o quizá con los sentidos?!) Y no, no se trata de pesimismo, of course.. en todo caso de horas extras de no-descanso, nops?
Te daría un discursito sobre las paranoias que puedes llegar a inventar pero lo dejaremos en eso, en que eran las seis de la mañana, si?
Muakis ;)