Hay días en qué me pregunto dónde diablos andará ese 5% del que siempre hablaba mi padre cuando yo era pequeño. Me refiero al 5% que no entra en la categoría de idiotas, aprovechados, y sinvergüenzas.

Por si no lo he dicho nunca, odio los martes. Es algo completamente normal y legítimo y seguro que le ocurre a gran parte del resto de la población mundial, incluso entre aquellos que odian mayormente los lunes.

Lo del 5% es como jugar al quién es quién: poco a poco, con tiempo y paciencia (y más que sobradas decepciones) uno va descartando las caras que no corresponden con el perfil de honestidad, integridad, palabra. Eso sobre lo que tantos famosos se querellan... ah, sí... Honor lo llaman.

Apuesto a que la mayoría de la gente que defiende tal concepto no lo ha experimentado en su vida.

En fin; no voy a contaros mi vida entera ahora. Simplemente reitero los dos conceptos básicos de este post:

  • Los martes son odiosos. Sobretodo cuando llueve.
  • Aunque cada vez somos más, cada vez cuesta más encontrar ese 5%.