Viene a ser...
Que nunca me he marchado del todo.
De ninguno de los lugares en qué he estado.
Así que en cierto modo, la casa de mi madre aún guarda las risas de cuando era niño.
La casa de campo, la piel que perdí en cada una de las heridas que allí me hice jugando.
Las travesuras en casa de mis abuelos.
Las canciones escritas en el piso del Chaplin.
Y otas tantas en Cerdanyola.
Y las muchísimas historias en la esquina de Entença con Tarradellas.
Con sus paredes cubiertas de fotos y las tardes de agosto tocando la guitarra en el balcón.
Como supongo que aún guardan mi frustración las calles de Tuffnell Park en Londres.
O como guarda el barrio de Negurigane en Vizcaya mis pérdidas de rumbo.
Y las historias aprendidas y libros leídos en cada vagón de tren entre Bilbao y Barcelona.
O las lecciones magistrales en cada kilómetro de cada carretera española que padre y yo recorrimos en esos seis desastrosos - aunque constructivos - meses.
Creo que queda claro;
a cada lugar que pasas, un trocito de ti se queda en él.
Un trocito de él se queda en ti.
Y por eso nunca acabamos de irnos.
Todo lo que digo es sólo un ínfimo porcentaje de lo que podría decir.
A veces, paseo por el Gótico y voy pensando en cosas a escribir.
Son demasiadas.
Pero lo tengo asumido: nunca conseguiré ordenar mis pensamientos.
Simplemente, surgen demasiados por minuto.
Y un gran número de esos son preguntas.
Si bien confieso que ya dejé de preguntarme de dónde salió tanta belleza.
Me da igual.
Porque tengo un secreto.
Tal vez dos.
No importan cuales sean.
Me traen la luz que necesitaba cuando caían los ángeles y todavía.
Me levantan cuando caigo.
Me hacen sonreir en días lluviosos.
Me arropan cada noche y me aseguran que todo irá bien.
Me protegen de lo que quiero.
Me despiertan de los sueños cuando acechan.
Me muestran el camino al correr sin fin por laberintos.
Me hacen saltar más alto, correr más rápido, levantar rocas más grandes.
Y nunca, nunca dejan que se apague el sol.
4 comentarios
Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados



Bravoo!! Bra-vo! Chapó dear Kazz!! Será que todo se trata de papel caché ( no se si es este tipo de papel al que me refiero, pero da igual, me gusta el nombre), en el que dejamos la huella por donde pasamos y se queda la copia en nuestro recuerdo. Aq tan solo sea para que con el tiempo recordemos que estuvimos, q algo fuimos. Y me explayo xq ultimamente nadie nos hace caso en la coctelera (eoo, hay alguien?) Y te mando un beso grande también.. y te aplaudo otra vez por tus posts tan.. tan.. puros y sinceros. Ya sabes, 1 bsito ;)
Hola niño!
Siempre nos vamos a llevar algo de los sitios donde vamos y siempre dejaremos algo nuestro en los sitios de los que partimos, así como en la gente que se queda.
Eso convierte a la vida en un tráfico constante de trocitos de nosotros mismos y de los demás. Cosas por las que recordamos...
Cosas por las que se nos recuerda...
Por eso la vida es genial, por la cantidad de recuerdos que podemos acumular, y triste porq difícilmente se van a volver a vivir con la misma intensidad.
Cuídate mucho..
besos
Felicitats Joan!
Espero que hagi estat un molt bon dia!
espero dejar mi yo, mi caxo de vida y mi alma si es necesario en ésta ciudad qeu me ha cautivado en una semana! ....... es tan diferente todo... y atrás quedan esas estúpidas conversaciones en la colonia... que sirven de poco y se ven tan lejanas... ta estimu! espero que recibieras mi sms...por el cumpleaños! besitos.