David Guetta @ the Cube
Tras una mañana y media tarde de sueño, he llegado a la conclusión de que si el día de ayer era climatológicamente un dia de perro, es por el mismo efecto que el dios griego Zeus tiene sobre la naturaleza en las películas mitológicas. Llegamos a la discoteca Cube pasadas la una de la madrugada. Su ambiente blanco lleno de contrastes y luz recuerda fácilmente al estilo de nuestra isla hermana Ibiza, donde según dicen inventaron los cartagineses hace unos 2500 años la palabra 'fiestón'.
Guetta se hizo esperar, pero no decepcionó. Lo vimos subir, ante nuestra expectación y excitación desde sólo un metro de la cabina de DJs, a eso de las dos y media de la madrugada. Sobre las tres de la madrugada tomó los controles de los platos y la locura colectiva se apoderó de la pista de baile y los incondicionales [un servidor incluido] que no saben esperar al siguiente viernes para tener lo más fresco de Guetta en el iPod.
Al oír el sonido del helicoptero, como si de un podcast más - pero en vivo - se tratara, supimos que se acercaba lo mejor. A eso le siguió un "You gotta go higher, and you gotta go higher, and you gotta go higher, and it's alright you know!, que fue multitudinariamente seguido y coreado. Tras eso, Dios en Vinilo hizo cantar a los asistentes con "Just a little more love".
Y tras eso, tres horas y algo de musicón del que no se ve ni se oye todos los días. Me estoy imaginando lo patéticos - comparativamente - que debieron sentirse durante ese tiempo todos los DJs de la escena local presentes. Mis amigos y yo, entretanto, subiéndonos al cielo.
La manera en que Guetta mezcla, compone y descompone; la manera en que usa los platos casi como Mozart usa las cuerdas o Jean-Michel Jarre los sintes... inimitable, inalcanzable. Sólo él es capaz de hacerte cantar a los Red Hot Chili Peppers in the house. Sólo él puede meterte temas de hace cinco, diez, quince, veinte, o treinta años y hacer que suene actual.
Y al final, de vuelta al principio; tras repasar todos los éxitos de actualidad, de nuevo al "Just a little more love", con su sello personal, para acabar con un unánimo aplauso de los pocos - pero valientes y fieles - que quedábamos pasadas las seis de la madrugada.
Veredicto: David Guetta es tan grande que después de bailar a su ritmo, pisar una discoteca ya nunca será lo mismo. David Guetta es tan grande, que aún no me explico cómo cabe en cabina.




