Te quejarás, supongo, de que toda la ternura desplegada hacia finales de año es, entre otras cosas, discriminatoria. Cierto. Yo también podría quejarme, pero llevo unos cuantos - casi demasiados - días ocupado pensando - sobre todo en ti. Y creo que prefiero las complicaciones a esa discriminación abstracta navideña.

¿Que por qué? Es sencillo: tú eres el sol que asoma a mediodía en pleno enero tras dos semanas de lluvias. Eres aquello cuyo mundo observo desde lejos. Eres el rastro que intento seguir... trato de estar donde estés. Aquello por lo que secretamente voy cayendo lentamente - como dice la canción que todos sabemos - o deberíamos saber.

Por desgracia en la vida real no hay hechizos que sirvan para dormirte y hacer que al despertar me correspondas.

Y aunque no tenga total certeza, creo que si escucho atentamente los sentimientos que en mi interior despiertas al sonreír, puedo ver algo así como un futuro. Y es extraño. El futuro siempre ha sido (y será, supongo) algo incierto, nublado... y de repente (entre tanta gente) surges tú, y súbitamente de entre todos los caminos veo uno despejado. Tanta luz y claridad asusta, te lo aseguro. Casi tanto como ilusiones crea. Ilusiones... esperanzas y miedos. Lo que siempre digo sobre la vida. Creo que por una vez me aplicaré mis propios consejos - cosa que nunca hago - y seguiré la luz.

Que... ¿qué quiero? No lo tengo muy claro.... un paseo por la playa húmeda una tarde de invierno, una habitación sin luz, contigo... alguna que otra conversación sobre nada en concreto a las tres de la mañana, una foto en blanco y negro en mi cartera, que seamos vela y barco, el tiempo un mar que navegar eternamente, dar sentido a tus días si lo quieres, y que devuelvas la magia a mis poemas... una canción, un baile, una mirada, un beso, sentir el silencio tumbado a tu... tu sonrisa tantos días al despertar como sea posible.

Definitivamente.

Tenerte cerca supongo. ¿Qué más queda a pedir? Eso es todo. Y como he escrito: No quiero poseerte, tenerte, o controlarte. Quiero que seas libre, siempre, para marcharte. Y que aún así te quedes a mi lado."

Si vieras más allá de aquello que te roba los sueños... entonces tal vez verías las canciones que nunca has conocido y que te esperan conmigo. Pero... cómo hablar cuando todo son dudas y variables... supongo que en todo caso siempre quedan las ilusiones, las esperanzas. El recordar cómo se derriban muros y se conquista aquello que más quieres.

Sí, creo que empiezo a recordar esas cosas.

Si lees esto, te preguntarás por qué no te digo nunca esas cosas... Es simple. No es momento todavía. Pero llegará tarde o temprano. Mientras tanto, el amor y las complicaciones son un juego. Y cada vez que te veo me lo paso más y más bien.

Y nada más. Te veo en mis sueños.

Kazz