Ayer vi un video de Lost Prophets, por siempre una de mis bandas favoritas. El video me convenció y hoy me he agenciado el disco nuevo, Liberation Transmission, el cual aún no he escuchado aún suficientes veces como para escribirle un review, aunque lo haré más adelante

La mañana, a decir verdad, no ha estado mal. Altamente perezoso, me he levantado al son de mi teléfono móvil sonando. Era por una oferta de trabajo, por la entrevista de la que hablaba ayer, para concretar sitio y hora. He tenido que aguantar a mi primo pequeño toda la mañana y parte de la sobremesa. Es buen chico, pero la gente hiperactiva me pone nerviosa. No sé por qué será.

A eso de las seis menos algo he cogido el camino hacia el centro para llegar al lugar de la entrevista, vestido como una persona presentable. La entrevista, bien, suena interesante, el trabajo que ofrecen. Ahora a ver si la respuesta es positiva.

Después, he visto a mi amiga, y nos hemos tomado unas copas alcohólicas y no alcohólicas... buenísmo el capiroska de higo. No me preguntéis cómo se hace, pero estaba buenísimo. Después, cena... ¿Es poco ético invitar a cenar a la novia de un colega? ¿Aún cuando no tienes malas intenciones? No sé, era antes amiga mía que novia del colega, o el colega aún no era colega... no sé. A días me siento raro, como si me fueran a mirar el resto del grupo con mala cara por eso. En fin...

Como el pasado me persigue a todos lados, al poco de entrar nosotros en el restaurante ha entrado una antigua novia de hace mucho, mucho tiempo. A ella se la veía exactamente igual. Igual que la última vez que la ví, de fiesta allá por Junio, e igual que se veía hace muchos años. Yo, por lo visto, debo haber cambiado bastante, por que ni esa vez ni esta me reconoció - o si lo hizo, no quiso decir nada. Tampoco me extrañaría, reconozco que no me porté muy bien con ella.

Hoy pensaba sobre mi vida si me estuviera muriendo, de cáncer, por ejemplo. Tiene que ser duro, sobretodo psicológicamente. Pero pensaba, que si tuviera la oportunidad, me dedicaría a pedir perdón a toda la gente a la que involuntariamente hice daño, que no son pocos, la verdad. En fin, esto tampoco venía a cuento.

Por otro lado... me muero por pedirle una cita a la dependienta aquella de la tienda de la que hablaba ayer. Simplemente me pareció tan encantadora, que ... no sé. Bueno, lo que realmente no sé es cómo. He pasado tanto tiempo conociendo a la gente por messenger, que ya no sé si recuerdo como se hace cara a cara, sin sonar como un friqui desesperado, o un maníaco, o yo qué sé... En fin, un día de estos, si me da Dios el valor necesario para dejar, una vez más, de ser un pringado...

Creo que eso es todo lo contable de mi vida por hoy. Os daría la charla sobre cuán solo me siento últimamente y qué raro se hace no tener nadie a quien querer, pero mejor espero a haberlo puesto en verso. Hasta otra.